Un testimonio en primera persona en contra del estigma y del aislamiento, reivindicando la propia vida, los cuidados, la comunidad y la esperanza. También aquí, sí, se puede.
Fui una niña feliz y despierta. Muy curiosa, me encantaba estudiar y, con el paso de los años, puedo identificar ya entonces momentos depresivos y de hipomanía, combinados con un TOC y notas excelentes. De hecho, con el tiempo varios de mis profesoras me han dicho que fui la alumna más brillante que recuerdan. Esto duele, cuando por diversas circunstancias tu vida adulta no es tan “brillante”, o al menos no con el brillo acostumbrado en una sociedad capitalista.

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