Adolfo Suarez. Anatomía del silencio

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IDOLO
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Adolfo Suarez. Anatomía del silencio

Mensaje por IDOLO »

Vamos a llamarla Ariadna, no es su nombre sino costumbre, precaución y miedo.

El pasado martes día 9 de diciembre Ariadna salió de su casa hacia las 9 de la mañana de camino a la sede de la UFAM en el 55 de la calle Federico Rubio y Gali. Prefirió ir caminando, porque por fin iba a dar un paso pendiente desde hacía más de cuatro décadas: denunciar la violencia sexual del presidente Adolfo Suárez contra ella. Contra su cuerpo de entonces, de 17 años, y 18, y 19, y luego 20. Pero no sólo contra su cuerpo. Contra su vida entera. De camino se iba preguntando qué vida le habría tocado vivir si no la hubiera violado un hombre poderoso al que se acercó por su adolescente deseo de aprender. Somos muchas las que nos preguntamos lo mismo. ¿Quiénes seríamos si no nos hubieran violentado sexualmente de pequeñas?

Ariadna llegó y puso la denuncia que ahora hemos conocido: “Introdujo su mano por dentro de mi camiseta y bajo el sujetador me magreó las tetas. Yo no entendía nada, estaba intimidada, me quedé totalmente bloqueada y no reaccionaba. Se levantó, se puso frente a mí, desabrochó los botones de su bragueta y me dijo que abriese la boca, obligándome a hacerle una felación, yo no sabía qué hacer con eso dentro y él me iba diciendo. Ese pene era el primero que yo veía, se corrió fuera y se limpió con un pañuelo. Yo me levanté para irme porque no podía más. Al despedirse cogió mi abrigo y se lo llevó a su rostro y dijo “déjame que me impregne de ti.”

A Ariadna la pasaba a recoger el chófer de Suárez, según consta en la denuncia. Y le abría la puerta una mujer. Estaba todo orquestado. Hay un patrón de actuación ahí. Previamente, la llamaban por teléfono para que estuviera lista. ¿Cuántas veces tuvo que sufrir tal tormento? En la denuncia constan varias, todas de una crudeza que espanta. Queda claro que hay otras muchas que no, que permanecen dentro.

Recuerdo que, cuando era joven, se oía de Suárez que era “un mujeriego”, sea eso lo que sea. De hecho, ayer volví a oírselo decir a una desconocida al enterarse de la noticia. Entonces yo me pregunto por qué a nadie le ha interesado retratar esa faceta, interesarse por aquello. ¿Qué significaba eso en el “hombre sereno” de la Transición? ¿Cómo encaja? ¿Por qué no le ha chirriado a ninguno de sus cronistas? Incluso Bárbara Rey, en sus memorias, afirmó que Suárez le hizo en su despacho “una propuesta que resultaba realmente increíble viniendo de una persona de la supuesta talla moral que tenía Suárez”. Hasta tal punto, que, afirma, “un coche oficial me llevó de regreso a casa. Durante todo el trayecto, no pude dejar de llorar.”

Uno de los parámetros que jamás se aplicaron para medir a los grandes próceres es la violencia machista, y muy concretamente la violencia sexual. La violencia sexual no se contaba, no se relataba, y se tapó. No es que no se conociera. Por supuesto que se conocía, incluso se comentaba en los corrillos de las redacciones. Se silenció. Es fundamental que esto quede claro. Existen mecanismos creados específicamente para silenciar la violencia sexual de la misma manera que existen otros —muy parecidos— para tapar las torturas por parte del Estado o para esconder la pobreza extrema.

Esto ha sido así desde la Transición. Y es la razón por la que, hasta que se popularizaron las redes, los medios afirmaban sin sonrojo que en España no existía la extrema derecha o que la Iglesia católica española era la única sin casos de violencia sexual contra las criaturas. Podríamos pensar que eran otros tiempos. Sin embargo, el no interesarse por ello ahora, 50 años después, es una forma de seguir tapándolo, y además resulta sencillamente escandaloso.

Fue muy útil el hecho de que a las mujeres se nos cerraran todos los canales de comunicación para que los próceres, hombres “ejemplares”, pilares del Estado, las Finanzas, el Pensamiento, la Cultura etc, se pudieran poner unas medallas por su actuación en lo público, hurtando a su relato la actuación en lo que se llamaba lo íntimo, o sea lo privado… El hecho de convertir lo privado en un lugar secreto de violencia tiene que ver justo con eso, con separarlo de la acción pública. De eso trata ni más ni menos lo que está sucediendo ahora con Suárez.

Hay quien hoy se echa las manos a la cabeza quejándose de que “se nos van a caer todos los mitos”. ¿Qué son los mitos? Dicen “es que no van a quedar grandes próceres”. ¿Qué son los próceres? ¿Qué son los “padres de la Patria” o los “padres de la Cultura” o los “padres de la Transición”? ¿Qué son si no están más que parcialmente mostrados? Son mentira, historia falseada construida para el juego de otros hombres que bajo esa sombra justifican sus actuaciones de ahora.

Claro que van a ir cayendo, uno detrás de otro. Toda violencia sexual y toda violencia contra las mujeres viene de un ejercicio de poder y es en sí misma un ejercicio de poder. ¿Qué nos hizo pensar que el ejercicio de poder que desarrollaban en todos los ámbitos no los practicaban donde más fácil era: sobre el cuerpo de las mujeres? Podíamos pensarlo porque era una idea inimaginable, que no existía, sobre cuya realidad los medios de comunicación sellaron un brutal silencio. Brutal es la palabra. Brutal y embrutecedor ejercicio el de los medios, sí. A esa violencia se le hurtaron los canales, todos los canales, para nombrarse, para ser tenida en cuenta. Lo gravísimo es que hoy, con en las disecciones de aquellas anatomías, continuemos igual.

En todos los ámbitos de poder cunde la violencia sexual. Es hora de que su relato no sea el único. Es hora de completarlo con el de aquellas que sufrieron y siguen sufriendo en sus carnes el silencio cerrado de una Transición macho de mentirijillas. En aquello participaron los medios, sí, y todos los partidos políticos, todos los sindicatos, las organizaciones empresariales…


Lo más duro es que, hasta ahora, el hecho de que un gran referente fuera un violador incluso parecía poco importante, un detalle irrelevante frente a la magnitud de su obra, fuera ésta la que fuera. Ya no. Así que espero que, en la próxima disección de la anatomía de un prócer, sea una mujer consciente de la memoria de todas la que maneje el bisturí.


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Daro
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Re: Adolfo Suarez. Anatomía del silencio

Mensaje por Daro »

En un supuesto Estado de Derecho, estos asuntos no deberían ser tratados de una manera tan liviana como se está viendo en todo el espectro mediático y político. Tendría que ser la justicia, luego de una profunda investigación, la encargada de establecer responsabilidades. En el momento actual todo el mundo da por hecho lo que cualquier presunta víctima de violación dice. Basta con acusar e, inmediatamente, el señalado es culpable.
IDOLO
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Re: Adolfo Suarez. Anatomía del silencio

Mensaje por IDOLO »

Es que nadie mueve ficha. Los hijos no han puesto ninguna querella, denuncia o reclamación defendiendo la inocencia de su padre en éste espinoso tema. Mientras, todos opinando en un sentido o en otro.

No sé, da la sensación que se quiere que se calle todo, no se hable mas del tema y seguir adelante.
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Daro
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Re: Adolfo Suarez. Anatomía del silencio

Mensaje por Daro »

Será porque la denuncia de la mujer no tiene recorrido. Primero debe ser admitida a trámite, cosa que se ve un poco difícil dado que el acusado está muerto por lo que carece de responsabilidad penal. Los supuestos hechos fueron cometidos en la década de los 80, posiblemente ya estén más que prescritos, también hay que considerar que se deberían juzgar con las leyes de entonces y no con las actuales. Es todo muy extraño.

Esto se podría resolver presentando pruebas claras, un relato no debería ser el único elemento de juicio para condenar a una persona porque se estaría apelando a la fe y a condicionamientos emotivos que, por lo general, llevan a conclusiones equivocadas.
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Marta
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Re: Adolfo Suarez. Anatomía del silencio

Mensaje por Marta »

Lo que tiene que hacer está señora es presentar pruebas, porque si no las tiene, esto quedará en nada. El acusado está muerto, y por tanto, no hay recorrido penal. Antes de pedir que le retiren esto y lo otro, hay que demostrar su culpabilidad. ¿ Ha habido un juicio? ¿Hay sentencia? Pues eso. Empecemos por ahí. ¿Dónde queda la presunción de inocencia? ¿Se nos ha olvidado? ¿Qué es eso de salir exigiendo sin demostrar nada? ¿Por qué debemos creer la palabra de toda mujer que acusa por el sólo hecho de serlo? Es que no puede ser. Estamos entrando en una deriva muy peligrosa.

Que demuestre la culpabilidad de Suárez y entonces quitaremos honores y lo que haga falta.
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Daro
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Re: Adolfo Suarez. Anatomía del silencio

Mensaje por Daro »

Y que esto no se tome como apoyo a este señor. Si se demostraran los supuestos hechos estoy a favor de quitarle todos los honores y medallas posibles.
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Laduna
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Re: Adolfo Suarez. Anatomía del silencio

Mensaje por Laduna »

¿Y en qué ha quedado este tema? No he vuelto a ver nada.
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Cocoliso
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Re: Adolfo Suarez. Anatomía del silencio

Mensaje por Cocoliso »

Pues parece que en nada, silencio mediático. Alguien publicó en un blog que esta señora fue condenada en el pasado por acusación falsa contra su marido, pero no sé más.
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Daro
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Re: Adolfo Suarez. Anatomía del silencio

Mensaje por Daro »

Algo se mueve.

La denunciante de Adolfo Suárez envía una carta a la reina Letizia y a dos ministerios para abrir un proceso de reparación: "Merezco vivir en paz"
  • Ariadna (nombre ficticio) solicita a la reina, y a las ministras Ana Redondo y Félix Bolaños una audiencia para iniciar un espacio de diálogo institucional y garantizar su reparación integral.
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Ariadna (nombre ficticio), denunciante de Adolfo Suárez, ha decidido enviar tres cartas dirigidas a la reina Letizia y a los ministerios de Igualdad y de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes para iniciar su andadura hacia un proceso de "reparación integral". El pasado diciembre de 2025, esta mujer interpuso una denuncia contra el ex presidente del Gobierno por agresión sexual. Y, en abril de este año, la justicia confirmó el archivo por la prescripción de los delitos y el fallecimiento del denunciado.

Aunque ella misma ha expresado que hubiese sido reparador declarar y que se le escuchara en un juzgado, el mero hecho de que la sociedad haya podido conocer su testimonio y de que los autos de sobreseimiento hayan tipificado los delitos de los que fue víctima fue para Ariadna "muy sanador".

En los escritos fechados los días 18 y 19 de mayo de 2026, a los que ha tenido acceso Público, Ariadna solicita una audiencia a cada una de las instituciones y recuerda que los hechos denunciados comenzaron cuando ella tenía tan solo 17 años y se prolongaron durante "tres largos años".


Ariadna (nombre ficticio), denunciante de Adolfo Suárez, ha decidido enviar tres cartas dirigidas a la reina Letizia y a los ministerios de Igualdad y de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes para iniciar su andadura hacia un proceso de "reparación integral". El pasado diciembre de 2025, esta mujer interpuso una denuncia contra el ex presidente del Gobierno por agresión sexual. Y, en abril de este año, la justicia confirmó el archivo por la prescripción de los delitos y el fallecimiento del denunciado.

Aunque ella misma ha expresado que hubiese sido reparador declarar y que se le escuchara en un juzgado, el mero hecho de que la sociedad haya podido conocer su testimonio y de que los autos de sobreseimiento hayan tipificado los delitos de los que fue víctima fue para Ariadna "muy sanador".

En los escritos fechados los días 18 y 19 de mayo de 2026, a los que ha tenido acceso Público, Ariadna solicita una audiencia a cada una de las instituciones y recuerda que los hechos denunciados comenzaron cuando ella tenía tan solo 17 años y se prolongaron durante "tres largos años".


Ariadna guardó un largo silencio durante más de cuatro décadas debido a las secuelas psicológicas derivadas de la violencia que sufrió por parte del expresidente y del poder político que ostentaba quien, según su testimonio, fue su agresor.

El núcleo de ambas cartas gira alrededor de una misma inquietud, que tiene que ver con la necesidad de restauración que Ariadna ha expresado siempre que ha tenido oportunidad. En este sentido, el próximo ciclo de homenajes previstos por el 50 aniversario del nombramiento de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno le genera, como ocurrió con el estreno en RTVE de la serie Anatomía de un instante, "un temor real a experimentar una nueva forma de invisibilidad y revictimización".

La víctima explica que el "ensalzamiento" institucional de la figura del expresidente ha supuesto para ella una prolongación del daño sufrido. "Dado que el fallecimiento de mi agresor no ha hecho más que aumentar su ensalzamiento por parte de los diferentes gobiernos y las instituciones públicas, el daño lejos de cesar perdura a día de hoy, con una revictimización constante", escribe.

En los textos, Ariadna plantea que el relato público sobre determinadas figuras históricas, como Adolfo Suárez, no debería construirse ignorando las experiencias de víctimas como ella. "La memoria pública también convive con experiencias de dolor, como la mía", señala.

riadna habla de "reparación integral" en la petición trasladada tanto a la Casa Real como a las ministras Ana Redondo y Félix Bolaños. Una dimensión, recuerda, reconocida por los marcos nacionales e internacionales de derechos humanos y, expresamente, por la Ley Orgánica 10/2022 de garantía integral de la libertad sexual. Dicha norma establece la reparación como un derecho fundamental que incluye "el reconocimiento público del daño, la restitución de la dignidad y las garantías de no repetición".

La víctima apela, en concreto, al artículo 57.1 de la ley del solo sí es sí, que contempla medidas de reparación simbólica para víctimas de violencias sexuales mediante "declaraciones institucionales que restablezcan la dignidad y reputación de las víctimas desde un enfoque reparador integral".

Es sobre esa base jurídica a partir de la cual Ariadna solicita formalmente la apertura de un proceso extrajudicial que incluya distintas medidas. Entre ellas, plantea "la posibilidad de una declaración pública o acto institucional" que contribuya a restituir su dignidad "como persona y como mujer"; la adopción de medidas de memoria, sensibilización y prevención para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse; y la valoración de posibles medidas complementarias de reparación, incluida una compensación económica acorde a los daños sufridos y a su recrudecimiento en el tiempo.

Si durante décadas Ariadna careció de las herramientas necesarias para verbalizar la violencia que sufrió, ha sido ahora, tras un largo y difícil proceso terapéutico, que ha podido comprender el alcance del daño y visibilizar su dolor. En sus cartas expresa cómo la violencia sexual "ha tenido consecuencias" en su "desarrollo personal, laboral y social, generando secuelas que han condicionado mi vida hasta el momento actual".

El escrito remitido a los ministerios establece un paralelismo con otros procesos recientes de reparación impulsados en España, como los vinculados a víctimas de violencias sexuales cometidas en el ámbito de la Iglesia católica cuyos delitos en su mayoría ya no pueden ser perseguidos penalmente por haber prescrito o por el fallecimiento de los agresores. Ariadna pide que se explore una vía similar en su caso.

La carta enviada a la reina Letizia apela a la "sensibilidad institucional y humana" de la monarca y le solicita ayuda para encontrar "alguna forma de reparación simbólica" que contribuya a que su sufrimiento deje de permanecer "completamente ignorado e invisibilizado".

"Merezco vivir en paz", escribe la víctima al final de sus misivas, reclamando la apertura de un espacio de diálogo institucional que permita abordar su caso en los términos que realmente necesita.
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