Son las consecuencias de un sistema decantado hacia las emociones y las vísceras. En tal ámbito, el pensamiento y sus derivados (análisis, pensamiento crítico, observación, descubrimiento de nuevas posibilidades, construcción de argumentos, razonamiento contextual, comprensión lectora, reconocimiento categórico, implicaciones existenciales, etc.) no tienen valor y son repudiados: ¡Muera la inteligencia!
El colapso tiene un origen, es el elefante en la habitación que nadie quiere ver. Parafraseando a un impresentable del PP que fue ministro de economía: "es el neoliberalismo globalista, amigo".
