Los Parásitos del Estado español

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Daro
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Los Parásitos del Estado español

Mensaje por Daro »

Carlos Arenas: "La Iglesia, la realeza y la clase oligárquica son las grandes parásitas del Estado español"
  • El historiador Carlos Arenas publica 'El Estado pesebre', un ensayo que aporta un enfoque muy original sobre la historia de España en los últimos cinco siglos.
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Carlos Arenas (Sevilla, 1949), profesor jubilado del Área de Historia e Instituciones de la Universidad de Sevilla, publica el ensayo El Estado pesebre. Una historia de las élites españolas (El Paseo Editorial), en el que defiende con toda clase de datos que las élites políticas, sociales y económicas han parasitado el Estado español desde el mismo momento de su nacimiento.

Harto de escuchar que los pobres y las clases más desfavorecidas se aprovechan del Estado, Arenas se ha propuesto desmontar esa falsedad y demostrar que la realidad es justo la contraria. "Los grandes negocios han prosperado secularmente a la sombra del Estado o, siendo más precisos, por la ocupación a la que han sometido al Estado los estamentos nobiliarios, eclesiásticos, militares y, sin solución de continuidad, plutócratas y oligarcas, utilizando la violencia física, material y moral", escribe Arenas en su ensayo.

Dice usted que el Estado parasitado por las élites ha sido el verdadero pesebre de la historia de España. ¿Cómo llega a esta conclusión?

Como escribo en el prólogo del libro, me parece desvergonzado y cínico que las élites de este país hablen siempre de "mamandurrias", "chiringuitos" y "paguitas" cuando se refieren a los subsidios que recibe la gente necesitada y se olviden de que el Estado español ha sido, de toda la vida, un Estado ocupado y parasitado por esas mismas élites que tanto se quejan. Este libro nace para poner sobre el papel otros chiringuitos y otros pesebres.

¿Sería exagerado decir que desde el primer minuto de su existencia como Estado España ha estado en manos de gobernantes incapaces, ruines y corruptos?

Desde que el Estado español existe, las élites se han ido sucediendo en el poder hasta la actualidad de forma más o menos velada. Han ido sucediéndose las unas a las otras de forma resiliente, adaptándose a las circunstancias, pero sin dejar nunca el poder real.

¿Siguen en 2025 las élites políticas y económicas parasitando el Estado?

Ahora [con Sánchez] quizás pueden hacerlo un poco menos. De hecho, la frase de Aznar, aquella de "el que pueda hacer que haga", es pronunciada con la intención de recuperar el poder y la impunidad de las élites, sobre todo de la financiera y económica. Habrá que esperar a las urnas, o quizás el poder mediático y judicial les den esa posibilidad, porque hay un aparato judicial que está del lado de las grandes empresas.

¿En España el Estado ha sido siempre una cosa ricos y los impuestos una cosa de pobres?

Hasta el siglo XIX, los ricos no solo no pagaban impuestos por el hecho de ser nobles y ser un estamento privilegiado, sino que tampoco pagaban impuestos por aquellas actividades comerciales por las que sí tenían que pagarlos. La corrupción ha sido siempre una de las sostenedoras del Estado español. Un claro ejemplo de ello es el dictador Francisco Franco. Franco se sostuvo sobre la corrupción y sobre el botín que obtuvo de la Guerra Civil. Para ello, contó con la complicidad de sus hermanos de sangre que también vivieron de la corrupción, del privilegio, del fraude fiscal y de la venalidad de cargos. A lo largo de la historia, los españoles no terminamos de librarnos de esa simbiosis entre corrupción y estabilidad del Estado español.

¿Ha sido el franquismo el período más corrupto de la historia de España?

El franquismo fue un estado de corrupción institucionalizada. Franco disponía de un poder absoluto y cuando tienes ese poder la impunidad, la prevaricación, y la venalidad son, digamos, más notables. Y también son más mezquinos los intereses que se defienden.

Dice usted también en el libro que el negocio de la guerra ha estado históricamente ligado al Estado como pretexto para que las élites pudieran parasitar las rentas públicas.

La guerra y la religión, sí. Desde la época de la conquista de Al-Andalus los privilegiados se han repartido siempre el botín. Después llegaron las guerras de religión en los siglos XVI y XVII que sirvieron para enriquecer a los prestamistas. Más recientemente, las guerra de Cuba, a finales de siglo XIX, o las expediciones a Marruecos y otros lugares sirvieron para enriquecer a las diferentes burguesías centrales y periféricas del Estado. Con la guerra y la venta de armas se han hecho grandes negocios en España. Hubo incluso ministros que tenían empresas relacionadas con el mundo militar y que desde el poder político tomaban decisiones en favor de sus propios intereses. Así que la guerra ha estado permanentemente al lado de la historia del país.

¿Qué papel ha jugado la Iglesia en esa labor de parasitar el Estado?

Un papel central. En un Estado militarizado, la guerra necesita razones. Y desde que la conquista de Al-Andalus se convirtió en cruzada, la Iglesia ha estado proporcionando razones —yo le llamo trampantojos— para justificar la iniquidad. Además, la Iglesia prometió financiarse ella misma con sus propios recursos y ahí seguimos pagando impuestos para sostenerla. La Iglesia sigue siendo la gran parásita del Estado junto a la realeza, la aristocracia y las clases oligárquicas.

¿Ha estado España muchas veces cerca de ser un Estado fallido como se desprende de su libro?

Paradójicamente, las élites han impedido que eso ocurriera con prácticas corruptas y parasitarias. Desde la Edad Media hasta la actualidad han ocupado el Estado, han sabido perpetuarse en el poder y han logrado mantener el Estado unido. En eso, las élites periféricas y centralistas han compartido un mismo propósito.

¿No habido un exceso de conformismo por parte del pueblo español en todos estos siglos?

Hay dos aspectos a considerar. Por un lado, la represión. El Ejército español ha sido siempre un Ejército gendarme. Una vez que se terminan las guerras exteriores, el enemigo del Ejército español ha sido el pueblo español. Por otro lado, las élites, que no son tontas, además de una justificación religiosa y política necesitan también tener una base social. Las bases sociales se generan a base de clientelismo. Aún así, hay momentos importantes en los que el pueblo se ha rebelado contra esas élites. Casos hay muchos, desde Carlos V hasta la Transición. Pero lo cierto es que los recursos de poder de los parásitos han sido tan fuertes que bien por la represión, bien por el convencimiento, bien por el clientelismo, han logrado que las clases medias se apunten al carro vencedor y dejen de lado a las clases empobrecidas.

Los Borbones no salen bien parados en su libro. Asegura usted que consideraban España una propiedad privada.

No solo los Borbones, los Austrias también. Los reyes en España han tenido un concepto patrimonial del Estado, circunstancia que en otros países no ha ocurrido, o si ocurrió, terminó antes. En España ese concepto patrimonial del Estado de alguna manera ha subsistido hasta nuestros días. Ahí tenemos el caso del rey Juan Carlos. De Felipe VI poco se puede decir por ahora; habrá que esperar, pero sí parece que quiere ir por otra línea.

¿La Segunda República fue una oportunidad perdida para conformar un Estado moderno que pudiera zafarse de la presión de las élites parasitarias?

Fue una de tantas. Las dos repúblicas que ha habido en España fueron una oportunidad perdida. La primera nació de un impulso de abajo a arriba, del pueblo hacia el poder, mientras que la segunda fue una creación de las élites monárquicas y reformistas para dar una pátina de modernidad al país, pero fracasó porque no fue capaz de resolver los problemas fundamentales. La Segunda República no introdujo políticas económicas revolucionarias. El problema fundamental era la revolución agraria. De hecho, la Segunda República se dio un tiro en el corazón, por no hacer la reforma agraria donde había que hacerla, que era en el sur de España. Si se hubiera hecho una verdadera reforma agraria en Andalucía, está claro que Franco no hubiera existido porque los campesinos hubieran defendido su derecho y sus propiedades contra los militares sublevados. La Segunda República, además de sus buenas intenciones, debió hacer la revolución, la revolución fundamentalmente agraria.

En el libro utiliza usted el término "capitalismo castizo" para retratar a la élite económica española.

Es un término que tomo prestado del economista Juan Velarde. El capitalismo castizo es un capitalismo que busca la riqueza y el beneficio en las rentas con la protección del Estado. En España surge a finales del siglo XIX en Catalunya, País Vasco y Madrid. Eso se sigue reproduciendo en la actualidad: todavía hay muchas empresas que están viviendo de las subvenciones del Estado. El capitalismo español siempre ha tenido horror al mercado y a la competencia. Ahora menos porque está la Unión Europea y la globalización, pero está claro que aún hay una ingeniería financiera castiza que vive de las subvenciones y de las ayudas del Estado.

¿Lo que ha pasado con las élites en España ha ocurrido también en otros países europeos?

Ha ocurrido en otros países, sí, pero mal que bien han ido solventando ese problema con inclusividad política, cultural, económica y religiosa. En Inglaterra, por ejemplo, en el siglo XVII ya tenían un Parlamento. Francia tuvo su propia revolución. Alemania e Italia configuraron su proceso de unificación en un sistema que no daba todo el poder al emperador o al rey. Estos países han logrado fragmentar aquellos círculos de poder que en España nos han hecho tanto daño. También han hecho más inclusivo el poder político. Aquí pues nos está costando un poco más, pero hay que intentar acabar con los resilientes, con esas élites que se mantienen en el poder.

https://www.publico.es/economia/carlos- ... panol.html
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Comeicalla
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Re: Los Parásitos del Estado español

Mensaje por Comeicalla »

Pedazo de entrevista, Daro, este señor tiene mucha razón en lo que dice, lástima que tipos tan lúcidos no tengan un gran altavoz.
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