Desahucio de Maricarmen
Publicado: Septiembre 26, 2026, 12:34 am
Tirones de cuello, porrazos y arañazos: las agresiones policiales del desahucio de Maricarmen que investigará Delegación de Gobierno

Raspones en la espalda, hematomas que ocupan casi la totalidad de un muslo o tirones de cuello que provocan dolor durante varios días. El Sindicato de Inquilinas ya denunció el pasado miércoles, tras el desahucio de Maricarmen, la supuesta desproporción en la actuación de la policía. Ahora, tras ver las imágenes que han circulado del desempeño de los agentes, la Delegación del Gobierno en Madrid ha ordenado a la Policía Nacional que lo investigue, tanto en el desahucio como en la manifestación de esa misma tarde en la calle del General Martínez Campos. El delegado, Francisco Martín, ha admitido en declaraciones a Servimedia que vio “imágenes que no han gustado” de algunos agentes frente a manifestantes que considera, en su “inmensa mayoría”, pacíficos. “Prácticamente la totalidad de lo que sucedió por la mañana y por la tarde se desarrolló con normalidad y con respeto”, ha asegurado.
Unos 200 agentes participaron en el dispositivo policial de más de siete horas que desalojó el portal de la vecina, en el que se concentraban un centenar de personas para impedir que se ejecutara el lanzamiento. Los agentes realizaron unas 209 propuestas de sanción, tras identificar a cada uno de los activistas que retiraron del portal y de las escaleras del edificio de Maricarmen.
eresa del Olmo, de 25 años, fue una de las activistas que resistió en el exterior del portal de Maricarmen. Cuenta que los agentes le retorcieron el cuello para intentar que se soltara de la compañera que tenía al lado, a la que estaba agarrada de los brazos y las manos. “Me crujió todo el cuello y la espalda”, asegura. Otro agente le apretó la mandíbula para obligarla a soltar sus manos. Días después del desahucio, todavía le duelen “las cervicales y los dos lados de la espalda”, y al masticar le molestan los puntos de su mandíbula donde el agente aplicó presión. Cuando consiguieron que se soltara, la llevaron en volandas boca abajo entre dos agentes. Uno de ellos, asegura, le comentó al otro con sorna: “Si la soltamos ahora, se rompe los dientes”.
Sabela Canario, de 24 años, también estuvo en el portal. En su caso, tiraron de su cuello hacia arriba para conseguir que se soltara de los activistas que tenía al lado. Un agente la arrastró del brazo izquierdo, lo que le ha dejado un hematoma y un arañazo, que constan en el parte de lesiones que se realizó después. Todavía le duelen “la espalda y las muñecas”. Lo que más le sorprendió, asegura, fue la “desproporción” en la actuación de los policías. “Estábamos ejerciendo una resistencia totalmente pasiva, y aun así da la sensación de que usarán toda la violencia necesaria, les daba igual hacerte daño”, reflexiona.
Miguel Rodríguez, de 73 años, acudió esa misma tarde a la manifestación convocada en la calle del General Martínez Campos. Cuenta que estaba a pocos metros de la cabecera de la marcha. Al llegar al paseo de la Castellana, la policía cargó. “Yo no sabía que no podíamos pasar a la Castellana. La gente salió corriendo y yo me quedé solo. Vino un agente por detrás y me pegó con una porra”, cuenta. Él le dijo: “Oiga, no me pegue”, y acto seguido se abalanzó sobre él otro agente. “Me pegaron puñetazos y me tiraron al suelo. Me pusieron unas esposas rígidas que me desollaron las muñecas y me llevaron a la comisaría de Moratalaz”. Todavía no sabe si recibirá alguna sanción, pero le sigue doliendo “la cabeza, las muñecas, la espalda y los riñones”.
Desde el Sindicato de Inquilinas consideran “lo mínimo” abrir esta investigación: “Más allá de las explicaciones que puedan dar los sindicatos policiales, todo el mundo vio lo que pasó allí. Nos parece especialmente grave que nuestros impuestos se destinen a este tipo de operaciones. Esperamos que se depuren las responsabilidades necesarias, pero consideramos que la cuestión de fondo es que nunca debería haber este despliegue policial para echar a una vecina de su casa”.
(...)
https://elpais.com/espana/madrid/2026-0 ... ierno.html
- El Delegado en Madrid, Francisco Martín, asegura que ha visto “imágenes que no han gustado” de algunos agentes frente a manifestantes “en su inmensa mayoría pacíficos”

Raspones en la espalda, hematomas que ocupan casi la totalidad de un muslo o tirones de cuello que provocan dolor durante varios días. El Sindicato de Inquilinas ya denunció el pasado miércoles, tras el desahucio de Maricarmen, la supuesta desproporción en la actuación de la policía. Ahora, tras ver las imágenes que han circulado del desempeño de los agentes, la Delegación del Gobierno en Madrid ha ordenado a la Policía Nacional que lo investigue, tanto en el desahucio como en la manifestación de esa misma tarde en la calle del General Martínez Campos. El delegado, Francisco Martín, ha admitido en declaraciones a Servimedia que vio “imágenes que no han gustado” de algunos agentes frente a manifestantes que considera, en su “inmensa mayoría”, pacíficos. “Prácticamente la totalidad de lo que sucedió por la mañana y por la tarde se desarrolló con normalidad y con respeto”, ha asegurado.
Unos 200 agentes participaron en el dispositivo policial de más de siete horas que desalojó el portal de la vecina, en el que se concentraban un centenar de personas para impedir que se ejecutara el lanzamiento. Los agentes realizaron unas 209 propuestas de sanción, tras identificar a cada uno de los activistas que retiraron del portal y de las escaleras del edificio de Maricarmen.
eresa del Olmo, de 25 años, fue una de las activistas que resistió en el exterior del portal de Maricarmen. Cuenta que los agentes le retorcieron el cuello para intentar que se soltara de la compañera que tenía al lado, a la que estaba agarrada de los brazos y las manos. “Me crujió todo el cuello y la espalda”, asegura. Otro agente le apretó la mandíbula para obligarla a soltar sus manos. Días después del desahucio, todavía le duelen “las cervicales y los dos lados de la espalda”, y al masticar le molestan los puntos de su mandíbula donde el agente aplicó presión. Cuando consiguieron que se soltara, la llevaron en volandas boca abajo entre dos agentes. Uno de ellos, asegura, le comentó al otro con sorna: “Si la soltamos ahora, se rompe los dientes”.
Sabela Canario, de 24 años, también estuvo en el portal. En su caso, tiraron de su cuello hacia arriba para conseguir que se soltara de los activistas que tenía al lado. Un agente la arrastró del brazo izquierdo, lo que le ha dejado un hematoma y un arañazo, que constan en el parte de lesiones que se realizó después. Todavía le duelen “la espalda y las muñecas”. Lo que más le sorprendió, asegura, fue la “desproporción” en la actuación de los policías. “Estábamos ejerciendo una resistencia totalmente pasiva, y aun así da la sensación de que usarán toda la violencia necesaria, les daba igual hacerte daño”, reflexiona.
Miguel Rodríguez, de 73 años, acudió esa misma tarde a la manifestación convocada en la calle del General Martínez Campos. Cuenta que estaba a pocos metros de la cabecera de la marcha. Al llegar al paseo de la Castellana, la policía cargó. “Yo no sabía que no podíamos pasar a la Castellana. La gente salió corriendo y yo me quedé solo. Vino un agente por detrás y me pegó con una porra”, cuenta. Él le dijo: “Oiga, no me pegue”, y acto seguido se abalanzó sobre él otro agente. “Me pegaron puñetazos y me tiraron al suelo. Me pusieron unas esposas rígidas que me desollaron las muñecas y me llevaron a la comisaría de Moratalaz”. Todavía no sabe si recibirá alguna sanción, pero le sigue doliendo “la cabeza, las muñecas, la espalda y los riñones”.
Desde el Sindicato de Inquilinas consideran “lo mínimo” abrir esta investigación: “Más allá de las explicaciones que puedan dar los sindicatos policiales, todo el mundo vio lo que pasó allí. Nos parece especialmente grave que nuestros impuestos se destinen a este tipo de operaciones. Esperamos que se depuren las responsabilidades necesarias, pero consideramos que la cuestión de fondo es que nunca debería haber este despliegue policial para echar a una vecina de su casa”.
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https://elpais.com/espana/madrid/2026-0 ... ierno.html