La boda de Cayetano Martinez de Irujo con Bárbara Mirjan
Publicado: Octubre 5, 2025, 9:27 pm
La boda de Cayetano Martínez de Irujo y Bárbara Mirjan, desde dentro: homenaje a la duquesa de Alba, baile nupcial y Hubertus de Hohenlohe
Durante la fiesta que siguió a la ceremonia religiosa, sonaron canciones de Julio Iglesias en la voz de Diego Ramos. Bailaron hasta altas horas de la madrugada
Faltaban pocos minutos para las tres de la tarde cuando se abrían las puertas de la Iglesia que dan a la plaza del Señor de la Salud. Cayetano Martínez de Irujo, luciendo el uniforme de gala de los Maestrantes, salía con su ya esposa Bárbara Mirjan. Sonrientes y saludando. Ella, bellísima, fue la primera en subir al carruaje, un modelo conocido popularmente con el nombre de 'La Duquesita' en el que llegó junto a su padre y se marchó ya con su marido, el Duque de Arjona y Conde de Salvatierra con Grandeza de España. Cayetano, con cierta tensión al ver a los medios cerca, pidió "por favor dejadnos disfrutar de este día". Han sido unos días de nervios que finalmente culminaron en una boda preciosa en la que numerosos sevillanos quisieron testimoniar el cariño que sienten por la familia Alba.
La víspera del sábado, la familia de Bárbara almorzó con los novios y un reducido grupo de amigos en la finca La Motilla, en la cual se alojan. Fue un almuerzo campero en el que no faltó el arroz y algunos de los productos típicos de la zona. Sobre la seis de la tarde se retiraron y la cena fue también algo íntimo. Al día siguiente, recorrieron los treinta kilómetros de distancia entre Carmona y Sevilla para llegar a la Iglesia de Los Gitanos. Eugenia Martínez de Irujo y su hija, Cayetana, decidieron arreglarse juntas en el Palacio de Dueñas. Aunque en un primer momento se dijo que podría ser la madrina del enlace, finalmente este papel correspondió a su hija Amina, que llegó a emocionarse al entrar en la Iglesia con su padre. Desde Dueñas salieron todos los hermanos, Eugenia con su hija y su marido, Narcís, Carlos, con sus hijo Fernando y esposa, Sofía Palazuelo, Alfonso y Fernando, entre ellos había mucha cordialidad.
Alfonso Díez entró un poco más tarde por otra puerta, un poco nervioso ante la expectación. Entre los invitados también Susanna Griso con una pamela impresionante que ocultaba parte de su rostro, Olivia de Borbón con su marido, Carmen Lomana que presentaba oficialmente a su pareja, Antonio Gutiérrez, Emilio Butragueño con su esposa, Bertín Osborne que llegó solo e intentando esquivar a la prensa, Begoña Villacís, y el “responsable” de la boda, Hubertus de Hohenlohe que fue quien presentó a la pareja hace nueve años en una fiesta en Marbella y era otro de los invitados más destacados. La gran sorpresa fue la presencia de Curro Romero -su delicada salud hizo que fuera una incógnita hasta el final-, quien accedió por una puerta lateral, acompañado de Carmen Tello. Cuando finalizó la ceremonia religiosa, se marchó. Carmen se unió al almuerzo en compañía del doctor Muniain, uno de los médicos que atendió a la Duquesa de Alba en sus últimos años. La esposa del torero nos comentaba que la novia había acertado de pleno en el vestido: “La he visto muy guapa y favorecida, muy elegante, sencilla y tradicional”. La ceremonia religiosa corrió a cargo del padre Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, quien también casó a la Duquesa con Alfonso Díez y a los dos hijos del Duque de Alba en el palacio de Liria.
El ramo de la novia fue depositado ante la lápida en mármol que recuerda a la Duquesa de Alba en el interior de la Iglesia, un gesto muy emotivo que estrecha los vínculos de la casa de Alba con la Hermandad de Los Gitanos, de la que la Duquesa era Camarera de honor de la Virgen de las Angustias. El almuerzo fue servido por el catering Miguel Ángel, uno de los más prestigiosos de Sevilla, se celebró en el exterior de la finca Las Arroyuelas, en la que vive la pareja, colindante con la finca La Motilla en la que se hospedó la familia de Bárbara. Comenzó más tarde de lo previsto puesto que la boda tuvo que retrasarse a las dos de la tarde por motivos de seguridad. Los novios abrieron el baile con el tema de Sabina 'Noches de boda', de Sabina, en una versión tipo vals que realizaron los hermanos Alpresa, Jaime, José María y Juan. Llevan más de 35 años en la música y se han convertido en un grupo de referencia entre la jet set pero su público es muy amplio. “Para nosotros es una boda muy especial", comentaba Jaime a Vanitatis, "porque nos une una amistad y un cariño especial con los novios, los conocemos hace mucho tiempo”.
Los Alpresa tienen grabados cuatro discos pero su especialidad es el directo, curiosamente también cantaron en la despedida de soltera de Eugenia antes de su boda con Francisco Rivera y en la puesta de largo de su hija Tana que se celebró en la finca La Pizana. Ella y Victoria Federica, con la que compartieron muchos momentos en el camino del Rocío, forman parte de esa legión de admiradores que tienen, entre las que se encuentra la influencer Rocío Osorno o el torero Andrés Roca Rey. Además son habituales en todo tipo de eventos benéficos y tienen un conocido restaurante en el barrio del Arenal en Sevilla, muy cerca de la Plaza de toros, en el que es frecuente ver a muchos rostros conocidos. Hubertus de Hohenlohe nos confirmó que también pensaba animar musicalmente la velada: "La novia quiere bailar y le he prometido que no vamos a parar toda la noche”, además de su intervención sonaron las canciones de Julio Iglesias en la voz de Diego Ramos, extorero que ahora se dedica a hacer un homenaje musical a Julio con un espectáculo 'Soy un truhan, soy un señor'.

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Durante la fiesta que siguió a la ceremonia religiosa, sonaron canciones de Julio Iglesias en la voz de Diego Ramos. Bailaron hasta altas horas de la madrugada
Faltaban pocos minutos para las tres de la tarde cuando se abrían las puertas de la Iglesia que dan a la plaza del Señor de la Salud. Cayetano Martínez de Irujo, luciendo el uniforme de gala de los Maestrantes, salía con su ya esposa Bárbara Mirjan. Sonrientes y saludando. Ella, bellísima, fue la primera en subir al carruaje, un modelo conocido popularmente con el nombre de 'La Duquesita' en el que llegó junto a su padre y se marchó ya con su marido, el Duque de Arjona y Conde de Salvatierra con Grandeza de España. Cayetano, con cierta tensión al ver a los medios cerca, pidió "por favor dejadnos disfrutar de este día". Han sido unos días de nervios que finalmente culminaron en una boda preciosa en la que numerosos sevillanos quisieron testimoniar el cariño que sienten por la familia Alba.
La víspera del sábado, la familia de Bárbara almorzó con los novios y un reducido grupo de amigos en la finca La Motilla, en la cual se alojan. Fue un almuerzo campero en el que no faltó el arroz y algunos de los productos típicos de la zona. Sobre la seis de la tarde se retiraron y la cena fue también algo íntimo. Al día siguiente, recorrieron los treinta kilómetros de distancia entre Carmona y Sevilla para llegar a la Iglesia de Los Gitanos. Eugenia Martínez de Irujo y su hija, Cayetana, decidieron arreglarse juntas en el Palacio de Dueñas. Aunque en un primer momento se dijo que podría ser la madrina del enlace, finalmente este papel correspondió a su hija Amina, que llegó a emocionarse al entrar en la Iglesia con su padre. Desde Dueñas salieron todos los hermanos, Eugenia con su hija y su marido, Narcís, Carlos, con sus hijo Fernando y esposa, Sofía Palazuelo, Alfonso y Fernando, entre ellos había mucha cordialidad.
Alfonso Díez entró un poco más tarde por otra puerta, un poco nervioso ante la expectación. Entre los invitados también Susanna Griso con una pamela impresionante que ocultaba parte de su rostro, Olivia de Borbón con su marido, Carmen Lomana que presentaba oficialmente a su pareja, Antonio Gutiérrez, Emilio Butragueño con su esposa, Bertín Osborne que llegó solo e intentando esquivar a la prensa, Begoña Villacís, y el “responsable” de la boda, Hubertus de Hohenlohe que fue quien presentó a la pareja hace nueve años en una fiesta en Marbella y era otro de los invitados más destacados. La gran sorpresa fue la presencia de Curro Romero -su delicada salud hizo que fuera una incógnita hasta el final-, quien accedió por una puerta lateral, acompañado de Carmen Tello. Cuando finalizó la ceremonia religiosa, se marchó. Carmen se unió al almuerzo en compañía del doctor Muniain, uno de los médicos que atendió a la Duquesa de Alba en sus últimos años. La esposa del torero nos comentaba que la novia había acertado de pleno en el vestido: “La he visto muy guapa y favorecida, muy elegante, sencilla y tradicional”. La ceremonia religiosa corrió a cargo del padre Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, quien también casó a la Duquesa con Alfonso Díez y a los dos hijos del Duque de Alba en el palacio de Liria.
El ramo de la novia fue depositado ante la lápida en mármol que recuerda a la Duquesa de Alba en el interior de la Iglesia, un gesto muy emotivo que estrecha los vínculos de la casa de Alba con la Hermandad de Los Gitanos, de la que la Duquesa era Camarera de honor de la Virgen de las Angustias. El almuerzo fue servido por el catering Miguel Ángel, uno de los más prestigiosos de Sevilla, se celebró en el exterior de la finca Las Arroyuelas, en la que vive la pareja, colindante con la finca La Motilla en la que se hospedó la familia de Bárbara. Comenzó más tarde de lo previsto puesto que la boda tuvo que retrasarse a las dos de la tarde por motivos de seguridad. Los novios abrieron el baile con el tema de Sabina 'Noches de boda', de Sabina, en una versión tipo vals que realizaron los hermanos Alpresa, Jaime, José María y Juan. Llevan más de 35 años en la música y se han convertido en un grupo de referencia entre la jet set pero su público es muy amplio. “Para nosotros es una boda muy especial", comentaba Jaime a Vanitatis, "porque nos une una amistad y un cariño especial con los novios, los conocemos hace mucho tiempo”.
Los Alpresa tienen grabados cuatro discos pero su especialidad es el directo, curiosamente también cantaron en la despedida de soltera de Eugenia antes de su boda con Francisco Rivera y en la puesta de largo de su hija Tana que se celebró en la finca La Pizana. Ella y Victoria Federica, con la que compartieron muchos momentos en el camino del Rocío, forman parte de esa legión de admiradores que tienen, entre las que se encuentra la influencer Rocío Osorno o el torero Andrés Roca Rey. Además son habituales en todo tipo de eventos benéficos y tienen un conocido restaurante en el barrio del Arenal en Sevilla, muy cerca de la Plaza de toros, en el que es frecuente ver a muchos rostros conocidos. Hubertus de Hohenlohe nos confirmó que también pensaba animar musicalmente la velada: "La novia quiere bailar y le he prometido que no vamos a parar toda la noche”, además de su intervención sonaron las canciones de Julio Iglesias en la voz de Diego Ramos, extorero que ahora se dedica a hacer un homenaje musical a Julio con un espectáculo 'Soy un truhan, soy un señor'.

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