Una “tormenta perfecta” de materiales inflamables sin cortafuegos en la fachada: “Hoy no se podría levantar un edificio así”
- Los expertos atribuyen la veloz propagación de las llamas en València al uso de aislantes efectivos pero inflamables y a la falta de cortafuegos entre plantas, elementos más regulados y restringidos ahora que en 2005
¿Cómo pueden terminar completamente engullidos por las llamas dos edificios de viviendas de 14 y 10 plantas? ¿Por qué la expansión del fuego fue tan rápida y violenta? Son preguntas que sobrevuelan a la tragedia del barrio de Campanar, en València, donde han perdido la vida diez personas. A la espera de que el inmueble se enfríe y se pueda llevar a cabo un peritaje, arquitectos e ingenieros coinciden en que se ha dado la “tormenta perfecta”: condiciones de viento adversas en una infraestructura construida bajo las normas de edificación de hace 20 años, “mucho más laxas” que las actuales. También en lo relacionado con la resistencia al fuego.
“Hoy no se podría levantar un edificio de esta manera”, sostiene Roger Sauquet, profesor en la Escuela Superior Técnica de Arquitectura del Vallès (Universidad Politécnica de Catalunya) y miembro del Grupo de Estructuras Colapsadas (GREC) de los Bombers de la Generalitat.
La normativa, explica Sauquet, se ha endurecido en los últimos años para que los elementos sean “lo menos combustibles posible” y para que, además, existan cortafuegos eficaces y una resistencia a las llamas que proporcione tiempo, al menos, para la evacuación.
La construcción de este inmueble, terminado entre 2008 y 2009, está al filo de esa nueva normativa. El inicio de las obras data de febrero de 2006, según los datos proporcionados por el Colegio Oficial de Arquitectura Técnica de València. En ese momento no se había aprobado todavía –apenas faltaría un mes– el Código Técnico de la Edificación (CTE), el conjunto de normativas que regulan la construcción de edificios en España. “A día de hoy, los edificios de València no se podrían hacer así, pero entonces la normativa lo permitía, no es algo inmóvil”, afirma Vicent Pons, de la Oficina Técnica de Ingeniería Forense, una empresa dedicada a la investigación y simulación de incendios y explosiones.
El corpus legislativo fue reformado en 2019 tras el dramático suceso de la Torre de Grenfell, en Londres, que recuerda mucho a lo que ha pasado en València. Ocurrió en 2017. El fuego devoró una torre de viviendas de la capital de Reino Unido a la que se estaba dando un lavado de cara. El revestimiento del edificio era también de aluminio y contenía dentro –como en un sandwich– un aislante efectivo pero muy combustible. Entre esta 'piel' del inmueble y la parte sólida estructural había, como en València, una cámara de aire que facilitó la propagación de las llamas por el “efecto chimenea” (el espacio permite que fluya oxígeno y este alimenta el fuego).
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