Según un estudio de la Universidad RMIT de Australia, los posos de café, que son los restos de desecho orgánico que se producen al preparar la bebida, pueden ser tratados con un proceso llamado pirólisis, que consiste en calentarlos sin oxígeno a 350 grados Celsius. De esta forma, se obtiene un biocarbón que puede reemplazar parte de la arena natural que se usa para elaborar el hormigón.
Los investigadores encontraron que al sustituir el 15% de la arena por biocarbón de café, se logra un aumento del 29.3% en la resistencia a la compresión del hormigón2. Además, esta técnica tiene beneficios ambientales, ya que reduce la cantidad de residuos orgánicos que se envían a los vertederos y la extracción de arena de los ríos, que tiene impactos negativos en los ecosistemas.
El hormigón con café es un ejemplo de cómo se puede aprovechar un recurso abundante y renovable para mejorar la construcción y el medio ambiente.

Pese a que este descubrimiento aún no se ha sido aplicado a gran escala en proyectos de construcción es posible encontrar algunos ejemplos:
- En Australia, la Universidad RMIT ha construido un pavimento experimental con hormigón con café en su campus de Melbourne, para demostrar su viabilidad y rendimiento.
- En Colombia, la empresa Echavarria Arquitectos ha diseñado una casa ecológica que utiliza hormigón con café como material de revestimiento, aprovechando los residuos de la industria cafetera local.
- En España, el estudio de arquitectura Coffee Concrete ha creado una serie de muebles y objetos decorativos con hormigón con café, buscando combinar la estética y la sostenibilidad.